El Consejo de la Competencia francés ha impuesto una sanción record de 534 millones de euros contra las tres compañías de telefonía móvil que operan en el país, Orange, SFR y Bouygues, por falsear la competencia al haberse repartido el mercado y fijado una fórmula común de facturación.
Las autoridades francesas consideran probado que estas tres compañías decidieron de forma pactada congelar sus cuotas de mercado entre 2000 y 2002. Además, se habrían intercambiado, entre 1997 y 2003, informaciones confidenciales sobre sus abonados y el número de clientes conseguidos y dados de baja.
Orange se lleva la mayor sanción
Así, esta institución condena a pagar a Orange (propietaria de Amena) 256 millones de euros, a SFR, 220 millones de euros y a Bouygues Télécom, otros 58 millones, por prácticas oligopolistas “particularmente graves” que han “dañado de forma importante a la economía”.
Las tres firmas se habrían puesto de acuerdo en una tabla común de precios, lo que les permitía mantener tarifas fuera de la lógica del mercado, y multiplicar las ofertas para contratos de larga duración ante la seguridad de que no perderían sus clientes, pues los precios de la competencia no iban a ser inferiores.
La institución estima que los usuarios sufrieron un aumento en el precio de sus servicios gracias a la ausencia de competencia y por los pactos ocultos que perseguían “una relativa estabilidad a medio plazo”.